El despido y la reducción de ingresos como causas para acogerse a la ley de segunda oportunidad

Poder acogerse a la ley de segunda oportunidad para intentar cancelar de forma total o parcial las deudas que no se pueden pagar, exige cumplir una serie de requisitos. Sobre ello te asesoramos de forma personal y directa en nuestra web www.webdesegundaoportunidad.com

Entre estos requisitos destacan la falta o reducción de ingresos, no disponer de patrimonio suficiente para pagar a los acreedores y haber actuado de buena fe, entre otros motivos.

Junto a ello hay circunstancias que también refuerzan la posibilidad de acogerse al derecho de cancelar las deudas. Entre ellas hay algunas especialmente sensibles, como por ejemplo haber sufrido un despido laboral que acarree una drástica reducción de ingresos y que impida atender los compromisos de pago adquiridos con anterioridad.

Esto es lo que le ha pasado a un matrimonio de Valencia. Ambos tenían su puesto de trabajo. Sin embargo, en el año 2019 uno de los cónyuges fue despedido, con lo cual lo ingresos familiares se redujeron de forma considerable.

La primera consecuencia fue no poder atender varios préstamos con diferentes entidades bancarias que el matrimonio sí había podido atender hasta que ocurrió el despido.

Los importes totales pendientes de pago, más los intereses que no habían podido atender hasta que decidieron acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad ascendían a más de 77.000 euros.

Tras iniciar todos las gestiones previas de este procedimiento se propuso a los acreedores el primer paso que hay que dar legalmente: un acuerdo extrajudicial de pago a los acreedores con una propuesta mensual vinculada a los ingresos disponibles

Dado que las entidades financieras acreedoras no aceptaron esta propuesta de acuerdo, el caso pasó a un juzgado de Primera Instancia de Valencia. En este caso el juez una vez analizada toda la documentación y la situación de ambas personas aceptó cancelar la totalidad de la deuda de 77.000 euros, permitiendo a esta matrimonio poder iniciar una nueva vida sin la presión de los acreedores.

Asimismo el juzgado ha permitido a este matrimonio poder conservar la vivienda y el vehículo familiar. En el caso de la vivienda, cuando se encuentra al día en el pago de la hipoteca y el precio de venta está por debajo de las cantidades que aún se deben, los jueces permiten que se pueda seguir disfrutando, En el caso de otros bienes como por ejemplo un vehículo también se puede mantener si son esenciales para la actividad familiar o laboral.

 

 

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