Las personas con deudas por sufrir adicciones también pueden acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

Un reciente auto del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Coslada (Madrid) ha supuesto un importante paso para que las personas que deben dinero por sufrir adicciones que sean demostrables puedan acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad y cancelar así estas deudas.

Hay que tener en cuenta que la imagen de las personas que pueden acogerse al procedimiento de eliminación de deudas con la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad siempre se suele relacionar con personas físicas, autónomos o pequeños empresarios que se han visto superados por la pérdida de un trabajo o el mal funcionamiento de un negocio o empresa.

Sin embargo, existe una gran diversidad de motivos y circunstancias que llevan a una persona a contraer deudas y no poder hacer frente a las mismas. Una de ellas es la situación que aborda el Auto emitido por este Juzgado de Coslada, en el que el juez declara la concesión del beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho (cancelación de deudas) a una persona que confesó padecer ludopatía y generar estas deudas por no poder parar los efectos de la adicción a los juegos electrónicos o de azar.

Gracias al citado auto esta persona se ha visto liberada del pago de casi 100.000 euros que debía a varias entidades financieras y otras especializadas en préstamos al consumo, las cuales ya no podrán reclamarle ningún pago más, ni incluirle en ficheros de morosos, tal y como establece la Ley de Segunda Oportunidad.

La clave que ha posibilitado a esta persona ludópata acogerse al mecanismo de la segunda oportunidad y a la cancelación de sus deudas ha sido la buena fe. El magistrado considera en su Auto que la ludopatía, de ser cierta, es una enfermedad y en ningún caso es indicio de la mala fe del deudor. Por ello si se cumplen el resto de condiciones que acrediten la buena fe del deudor, es posible aplicar las Ley de Segunda Oportunidad.

Revisadas todas las circunstancias de esta persona por el Juez, este determina que estamos ante un concurso de un deudor persona física no empresario. Además, manifiesta que el concurso no ha sido declarado culpable, ni los acreedores se han personado aportando por escrito hechos relevantes que pudieran conducir a la calificación del concurso bajo ese matiz.

En la misma línea, aludiendo de nuevo a los requisitos antes mencionados, el Juez confirma que no constan, en el caso de autos, antecedentes de condena de sentencia firme por delitos contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, de falsedad documental, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores en los diez años anteriores a la declaración de concurso.

También argumenta que el deudor  haintentado un acuerdo extrajudicial de pagos con los acreedores, que no ha incumplido la obligación de colaboración y de información respecto del juez del concurso y de la administración concursal, que no ha obtenido el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho en los últimos 10 años y que no ha rechazado una oferta de empleo adecuada a su capacidad en los cuatro años anteriores a la declaración del presente concurso.

Pese a ello, en el procedimiento ante el Juzgado el mediador concursal del caso se opuso a la cancelación de las deudas, alegando que sí existía mala fe en el deudor, ya que en la generación y aumento de sus deudas contribuyó directa o culposamente la ludopatía que esta persona confesó padecer en varios de los correos electrónicos que intercambio con el mediador concursal. 

Sin embargo, el magistrado señala que de los argumentos aportados por el mediador concursal no pueden relacionarse con ninguno de los supuestos especiales de calificación del concurso como culpable previsto en el artículo 443 del Texto Refundido de la Ley Concursal. Y señala que la ludopatía, de ser cierta, es una enfermedad, y no es indicio de la mala fe del solicitante”.

Por ello el juez concede al deudor el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho y la cancelación de unas deudas que ascendían a 97.451 euros. Exonera por ello los créditos ordinarios, y subordinados pendientes de pago a la fecha del auto.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *